Mostrando las entradas con la etiqueta cambio climático. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cambio climático. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de enero de 2010

El cambio climático

En los últimos meses me he convencido al 100% de que el cambio climático es el mayor problema de la humanidad en la actualidad. Puede que también sea el mayor problema que, a nivel global, ha enfrentado la humanidad en la historia de las civilizaciones, pero eso es irrelevante. Lo único importante es que se trata de un problema enormemente grave.

He buscado información durante semanas, he buceado por ella y me he convencido, también, de que la única fuente en la que puedo confiar es en el IPCC (Intergovernmental Panel for Climate Change). Esto es así a pesar de los casos publicados de errores y manipulaciones de datos en algunos de sus informes. Quizá, más bien, es así por esos casos. La observación de las respuestas del IPCC me ha convencido de que sólo el IPCC, a fecha de hoy, mantiene un sistema de garantías, basado en el volumen de científicos que lo componen, en la revisión por pares (peer-reviewing) y en procedimientos y estándares, que hace confiar en sus conclusiones a nivel general. Los errores o manipulaciones, cuando los hay, acaban saliendo a la superficie y se corrigen, e incluso hacen corregir los estándares y procedimientos de fiabilidad. Las correcciones que se han hecho hasta la fecha han cambiado algunos datos concretos. Por ejemplo, el IPCC ha corregido un informe previo y ya no afirma prever que en 2035 habrán desaparecido los glaciares del Himalaya. La razón de la corrección es que ese dato no siguió los procedimientos normales de garantía del IPCC. Tras la corrección, sin embargo, se mantiene que todos los glaciares están tendiendo a la desaparición, algo que de momento no ha sido rebatido y que era la conclusión general e importante del informe en cuestión. El titular de prensa: El IPCC reconoce haber manipulado un informe. Mi titular personal sería: Se confirma que los glaciares del mundo están en recesión tras la corrección de un informe del IPCC.

Así que mi punto de partida es mi confianza -con espíritu crítico- en los informes del IPCC. Sobre esta base, me pareció una labor útil ayudar a difundir sus conclusiones y justamente eso es lo que pretendo en una serie de posts, que inicio con éste, en los que presento, en castellano y acompañados con algunas gráficas, un resumen de las conclusiones del Grupo de Trabajo I del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático presentadas en el documento de resumen para responsables políticos (Summary for Policymakers).









Factores humanos y naturales del cambio climático

1. Las concentraciones atmosféricas globales de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso han aumentado considerablemente como resultado de las actividades humanas desde 1750 y actualmente superan con creces los valores preindustriales determinados a partir de muestras de núcleos de hielo que abarcan miles de años. Los incrementos globales de las concentraciones de dióxido de carbono se deben principalmente al uso de combustibles fósiles y al cambio en el uso de la tierra, mientras que las de metano y óxido nitroso se deben principalmente a la agricultura.

2. La comprensión de las influencias atropogénicas de calentamiento y de enfriamiento en el clima han mejorado desde el Tercer Informe de Evaluación (TAR) y han llevado a alcanzar un altísimo grado de confianza en que el efecto neto global medio de las actividades humanas desde 1750 ha sido el de calentamiento, con una fuerza radiativa de +1,6 W/m2 [entre +0,6 y +2,4 watios por metro cuadrado].






En el próximo post de la serie presentaré las conclusiones sobre observaciones directas de cambios climáticos recientes.

sábado, 16 de enero de 2010

Por un único debate energético entre anti-CO2 y pro-CO2

¿Está teniendo lugar un debate equivocado sobre los sistemas de producción de energía? ¿Cuál debe ser el debate sobre la energía?

En el panorama actual del debate sobre energía es muy frecuente encontrarse con un debate entre la energía renovable y la energía nuclear. Este es un debate equivocado y dañino. Es equivocado porque no afecta al núcleo del problema, que es un problema gravísimo, y es dañino porque desvía la atención del mismo. Son normales en todos los foros las discusiones entre los pro-renovables y pro-nucleares, llamados así unas veces y otras anti-nucleares y anti-renovables. Es necesario que, de una vez, unos y otros se den cuenta de que están en el mismo bando, el anti-CO2 o pro-clima.

Veámoslo. Pro-renovables y pro-nucleares estarán de acuerdo en lo siguiente:

1) El clima terrestre está cambiando hacia un calentamiento global. Esto es un hecho probado. Baste como dato ilustrativo la desaparición del hielo ártico, pero puede encontrarse una colección de datos irrefutables que no ofrecen lugar a duda en el resumen para los líderes políticos elaborado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) http://www1.ipcc.ch/pdf/assessment-report/ar4/wg1/ar4-wg1-spm.pdf

2) De no revertirse, los efectos de ese cambio climático pueden ser devastadores para la humanidad. Remito al documento anterior.

3) La razón de ese cambio climático es la actividad humana y, en particular, la emisión de gases de efecto invernadero, especialmente CO2 y CH4. Esto no es un hecho completamente probado, pero son abrumadores los indicios de su veracidad, que se enumeran en el documento del enlace anterior.

4) El grueso del CO2 emitido a la atmósfera por la actividad humana procede de la producción y consumo de energía.

5) Las únicas energías primarias que emiten CO2 son las fósiles (carbón, petróleo y gas natural). Las energías renovables (hidráulica, eólica, solar y otras) y las energías nucleares (de uranio y de torio) no emiten CO2.

Hasta aquí los puntos de acuerdo. Pero, además, unos y otros podrán llegar a coincidir en que el problema del cambio climático y sus consecuencias es el más grave al que se enfrenta la humanidad en estos momentos, y que, por lo tanto, es absolutamente necesario dejar de emitir CO2 de un modo inmediato, sustituyendo la energía producida por carbón, petróleo y gas natural, por energías no emisoras de CO2.

¿En qué medida hay que hacer esta sustitución? ¿Cómo de grave es esto? ¿De la energía que consumimos, cuál es la proporción entre energías emisoras de CO2 y no emisoras de CO2? Las respuestas de pro-renovables y pro-nucleares bien podría ser: ¡en gran medida! y ¡muy grave!, porque España consumió en 2008 un 81% de energías emisoras de CO2 y un 19% de energías no emisoras de CO2 (un 11% de nuclear y un 8% de renovable), según aclara el siguiente gráfico del libro de la Energía en España en 2008, del Ministerio de Industria (http://www.mityc.es/energia/balances/Balances/LibrosEnergia/ENERGIA_2008.pdf , p.38).



Acordado todo esto, unos y otros podrían acordar, a su vez, que, si las renovables pudiesen aportar toda la energía necesaria, no habría razón para producir también energías nucleares. De modo que la pregunta relevante sería: ¿puede producirse toda la energía necesaria a partir de fuentes renovables solamente y hacerlo ya? Hoy por hoy, honestamente, hay que responder que no, y esta respuesta también podría ser aceptada por pro-renovables y pro-nucleares. No, porque que para ello tendría que multiplicar por 15 la producción (un 1500 por 100%), algo que parece irrealizable física y económicamente, y porque la inherente inestabilidad de la potencia aportada por las fuentes renovables obliga a tener siempre otras fuentes de apoyo rápido, o sea centrales de gas natural productoras de CO2.

Así pues, parece lógico pensar que las energías renovables y las nucleares están obligadas a convivir en un futuro de producción energética no emisora de CO2, en el que las renovables aporten toda la energía que sean capaces de aportar y las nucleares –con tecnología renovada que elimine el peligro de proliferación, el riesgo de accidente y la producción de residuos radiactivos de alta actividad- aporten la diferencia hasta un altísimo porcentaje, manteniéndose como únicas energías emisoras de CO2 las de gas natural necesarias para el apoyo de estabilidad de la red eléctrica.

Pro-renovables y pro-nucleares pueden y deben unirse en pro-clima, o anti-CO2, urgentemente.